Segunda Guerra Mundial

2022 - 9 - 9

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Image courtesy of "La Brujula Verde"

Los portaaviones submarinos que los japoneses utilizaron en la ... (La Brujula Verde)

En el verano de 2002, los pequeños sumergibles Piscis IV y V, pertenecientes al HURL (Hawaii Undersea Research Laboratory), hicieron un emocionante ...

Eso sí, se quedaron con el I-400 y el I-401 (además de dos sumergibles de la clase I-200 Senkou, que era la más rápida de la guerra), que trasladaron a Hawai para analizarlos más detenidamente. en el que se emplearían armas bacteriológicas (en concreto, bacterias de la peste bubónica, cólera y tifus, así como virus del dengue) preparadas por la Unidad 731 del general Shirō Ishii. Una vez terminaron, y ante la insistencia de la URSS, el USS Trumpetfish los torpedeó… Dado que se empleaban unos treinta minutos en completar el lanzamiento del trío (la mitad si se prescindía de los flotadores), estaba previsto que la operación fuera nocturna (llevaban pintura luminiscente para facilitar la labor a los operarios); no resultaba fácil, pues debían sacarse del hangar y desplegarse, para que luego una grúa los colocase en una catapulta. En efecto, el I-13 fue localizado por aviones TBM Avenger, que en varias pasadas lo dejaron tan maltrecho que quedó inerme ante los destructores que llegaron luego y lo hundieron con sus cargas de profundidad. Estaba integrada por el I-400 y el I-401 -el tercero, el I-402, fue reconvertido sobre la marcha en buque cisterna- más otros dos submarinos de una clase diferente, la I-13 o AM, que también podían llevar un par cada uno. Se diseñó la sección del casco con forma de ocho para mejorar su estabilidad, algo fundamental para una nave que llevaba un cargamento tan pesado en su interior y que además obligaba a incorporar un sistema de compensación que les permitía a los I-400 permanecer inmóviles bajo el agua (aunque parece ser que no funcionaba muy bien), mientras esperaban a salir de nuevo a la superficie cuando regresasen de su misión los aviones. El barco carecía de aire acondicionado, lo que limitaba el almacenamiento de víveres y repercutía en una alimentación inadecuada de los marineros. Asimismo, estaba protegido contra las minas magnéticas mediante cables desmagnetizadores dispuestos a lo largo del casco y contaba con varios radares, tanto marinos como aéreos, ya que en sumergirse tardaba el doble tiempo -un minuto- que un submarino normal y eso lo dejaba peligrosamente a merced de la aviación. En el verano de 2002, los pequeños sumergibles Piscis IV y V, pertenecientes al HURL (Hawaii Undersea Research Laboratory), hicieron un emocionante descubrimiento: un kō-hyōteki, minisubmarino japonés que había sido hundido por un proyectil del USS Ward en la mañana del ataque a Pearl Harbor. En la torre se situaban los dos periscopios, de fabricación alemana, uno diurno y otro nocturno, a los que en 1945 se sumó un esnórquel, también germano, para suministrar aire en inmersión. La solución fue construir portaaviones submarinos, algo que sonaría extravagante de no ser porque se encontró una forma de hacerlo: la mencionada clase I-400, también llamada Sentoku (de Sen-Toku-gata sensuikan, o sea, Submarino Especial), un tipo de nave con autonomía suficiente para atravesar el océano Pacífico y capaz de transportar hasta tres hidroaviones.

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